martes, 26 de abril de 2011

La Expropiación Petrolera



por:
García Gutiérrez Humberto
Velasco Quintero Adriana Ivonne
Camacho Bernal Paola
Serna Franco José Erandi 









Todo comenzó en 1935 cuando las empresas petroleras (Huasteca y Águila, entre otras), en manos del capital extranjero, trataron de impedir la formación de sindicatos y usaron para ello todos los medios que estuvieron a su alcance, tanto lícitos como ilícitos. Aun así, se logró, en cada compañía petrolera, crear sindicatos únicos, pero las condiciones de trabajo entre los obreros mexicanos y extranjeros eran muy diferentes.

Finalmente, el 27 de diciembre de 1935 nació el Sindicato Único de Trabajadores Petroleros, no sin vencer una serie de trabas legales, particularmente en Tamaulipas y Veracruz. El 29 de enero de 1936, este sindicato se incorporó al Comité de Defensa Proletaria, de la cual surgiría, al mes siguiente, la Confederación de Trabajadores de México (CTM).




El 20 de julio d ese año, el Sindicato Único de Trabajadores Petroleros llevó a cabo su primera convención, en la cual formuló un proyecto de contrato general con todas las compañías y emplazó a huelga para exigir su cumplimiento.

El presidente Lázaro Cárdenas intervino para mediar ante las compañías y así intentar lograr la firma de este contrato. Tras un acuerdo, se aplazó la huelga por cuatro meses, que se prolongaron aún dos más. Todo fue inútil, pues no se llegó a ningún acuerdo con las compañías petroleras y el 28 de mayo de 1937 estalló la huelga, lo que paralizó al país entero al no despacharse gasolina por doce días.

Ante tal conflicto, el presidente Cárdenas hizo un llamado a la cordura y la huelga se levantó en tanto no se emitiera un fallo. Las compañías declararon que se encontraban con problemas financieros y no podían cumplir con las demandas de los trabajadores.

Se decidió entonces investigar al respecto. El 3 de agosto, una comisión de peritos encabezada por Jesús Silva Herzog dio a conocer su conclusión: “La industria petrolera mexicana produce rendimientos muy superiores a la de Estados Unidos”






Tal decisión molestó a los empresarios petroleros, quienes amenazaron con retirarse de México y llevarse todo su capital, Así mismo, las cosas se complicaban pues ante el emplazamiento a huelga, la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje no emitía su fallo y los meses seguían corriendo. Esto trajo como consecuencia un paro general de 24 hora, el 8 de diciembre en protesta por el retraso.

Diez días después, la junta emitió su fallo a favor de los trabajadores, lo cual significaba que las empresas petroleras deberían pagar 26 millones de pesos de salarios caídos de la huelga de mayo; hecho que no atacaron, y se ampararon ante la Suprema Corte de Justicia.

El 3 de marzo de 1938 fue un mal día para los dueños de las compañías petroleras, pues la Suprema Corte de Justicia les negó el amparo, lo que además los obligaba a elevar salarios y mejorar las condiciones laborales de sus trabajadores.







El presidente Lázaro Cárdenas tuvo reuniones con las compañías el 3, 6 y 7 de marzo. Según relatos de testigos, en la junta del 7 de marzo cuando el presidente Lázaro Cárdenas solicitó el pago de los 26 millones como una garantía para levantar la huelga, uno de los dueños de una de las compañías preguntó “¿Y quién lo garantiza?”. “El presidente de la República” contestó Lázaro Cárdenas, a lo cual el dueño respondió “¿Usted y quién más?”. Lázaro Cárdenas dio por terminadas las pláticas.

El viernes 18 de marzo de 1938, las compañías extranjeras, advertidas por personas dentro del gobierno de que el presidente planeaba algo “fuerte” en contra de ellas, declararon en el último momento estar dispuestas a hacer el pago, pero el presidente Cárdenas ya había tomado una decisión: a las 10 de la noche declaró la expropiación mediante la cual la riqueza petrolera, que explotaban las compañías extranjeras, se volvió propiedad de la nación Mexicana.








Mensaje del presidente Lázaro Cárdenas dando a conocer a la nación la expropiación petrolera






“La actitud asumida por las compañías petroleras negándose a obedecer el mandato de la justicia nacional, que por conducto de la suprema corte las condenó a pagar sus obreros el monto de la demanda económica que las propias empresas llevaron ante los tribunales judiciales, por inconformidad con las resoluciones de los tribunales de trabajo, impone el ejecutivo de la unión el deber de buscar en los recursos nuestra legislación un remdeio eficaz que evita definidamente para el presidente y fututo el que los fallos de la justicia se nulifiquen o pretendan nulificarse por la sola voluntad de las partes, o de una de ellas, mediante una simple declaración de insolvencia como se pretende hacerlo en el presente caso”.

“Es evidente que el problema que las compañías petroleras platearon al poder ejecutivo de la nación con su negativa a cumplir la sentencia que les impulso el más alto tribunal judicial no es un simple caso de ejecución de sentencia sino una situación definitiva que debe resolverse con urgencia. Es el interés social de la clase laborante en todas las industrias del país el que lo exige. Es el interés público de los mexicanos y aun de los extranjeros que viven en la república y que necesitan la paz y de la dinámica de los combustibles para el trabajo. Es la misma soberanía de la nación, que quedara expuesta a simples maniobras del capital extranjero, que olvidando haberse constituido previamente en empresas mexicanas, bajo leyes mexicanas pretende eludir los mandatos y las obligaciones que le imponen las autoridades del propio país.” [1]














Obras consultadas:

  • Herzog, Silvia; Lázaro Cárdenas, E. Nuestro Tiempo, S.A., México, D.F, 1988, pp. 137
  • Gilly, Adolfo; El cardenismo, chautopia mexicana, E. Era, México, D.F., 1994, pp. 384





[1] Miranda Basurto Ángel “La Evolución de México” E. Porrúa, México DF 2005 12 a edición PP.558

lunes, 25 de octubre de 2010

EL POSCLÁSICO

 
por:
García Gutiérrez Humberto
Velasco Quintero Adriana Ivonne
Camacho Bernal Paola
Serna Franco José Erandi 

 



El posclásico es el último periodo de desarrollo independiente de las culturas americanas, se calcula que inició en el año 900 y terminó en 1521 que fue cuando llegaron los colonizadores de Europa. Las características principales de este periodo son:
·         Población: se asentaron en grandes ciudades y eran provenientes de Aridoamérca
·         Política: los cargos más poderosos eran para los jefes militares y los sacerdotes
·         Religión: las diferentes culturas eran politeístas, que significa que creen en más de un dios, entre los que estaban: Huitzilopochtli, Quetzalcóatl, Tezcatlipoca, Tláloc y Xipe Tótec. Practicaban rituales religiosos como el juego de pelota y los sacrificios humanos.
·         Arquitectura: construyeron grandes ciudades, acueductos y cisternas (llamadas cultrunes)
·         Grupos étnicos: los principales grupos étnicos de la zona fueron: los mexicas (centro), toltecas (centro), mixtecos (Oaxaca), tarascos (occidente), huastecos (norte), mayas (Yucatán).
Entre los grupos étnicos más conocidos y estudiados están los mexicas.



LOS MEXICAS




  • Historia

Los mexicas, también conocidos como Aztecas, procedían de Astlán, un lugar desconocido situado es el norte de la Cd. de México, de ahí emigraron al valle de México en donde se establecieron en el lago de Tetzcoco. Aproximadamente en 1325 fundaron la ciudad de Tenochtitlán, nombre derivado del caudillo Tenoch, en un islote del lago de Tetzcoco. Entonces se organizaron en un sistema basado en el poder militar religioso, dirigidos por un jefe que era caudillo, a la vez que era sumo sacerdote también. El primero de estos jefes fue Acamapichtli, fundador del imperio según los códices aztecas. Entre sus sucesores destacó Itzcóatl (1427-1440), cuarto rey de la dinastía, que aliado con el pueblo de Tetzcoco aniquiló al imperio Tepaneca. Después de esta victoria los aztecas se confederaron con Tetzcoco y Tlacopan. Moctezuma I (1440-1469) y Axayácatl (1469-1481) eliminaron el imperio Tlatelolco y se abrieron paso hacia todos los puntos cardinales. Ahuízotl (1486-1502) sometió la costa del pacífico. Le sucedió Moctezuma II (1502-1520), rey despótico que acabó con la confederación con Tetzcoco y Tlacopan y afirmó el poderío militar azteca. En 1519, los españoles desembarcaron en México, atravesaron el imperio y llegaron a Tenochtitlán, donde hicieron prisionero a Moctezuma, que fue muerto al tratar de apaciguar una revuelta. Los aztecas, bajo el mando de Cuauhtemoc, se levantaron contra los invasores, pero los españoles cercaron la ciudad, la conquistaron y la destruyeron en 1521. Cuauhtémoc reorganizo al ejército mexica, reconstruyo la ciudad y la fortifico para la guerra contra los españoles. Los españoles regresaron un año después de haber sido expulsados y con ellos venía un enorme grupo de más de 150 mil aliados indígenas. Después de establecer Tenochtitlán ,[] el 13 de agosto de 1521, los españoles, comandados por Hernán Cortés, lo capturaron en Tlatelolco.
Antes de establecerse en Tenochtitlán, los aztecas estaban divididos en clanes. Después de la fundación de la ciudad, los viejos clanes se transformaron en 20 grupos locales (salpullí) residentes en 4 barrios. Cada salpullí nombraba un tlatoani, y los 20 elegidos formaban un trastocan o "consejo de estado" que entendía y trataba las guerras, los tratados de paz y las persecuciones por delitos. Por encima del trastocan existía un comité de cuatro miembros, encargado de elegir al rey o tlatecutli entre la familia del rey muerto. Junto al rey se encontraba el cihuacóatl, que asumía las funciones sacerdotales. La nobleza (tecutli, pilli) se transmitía por herencia; poseía tierras, muchas veces en concepto de feudo, y ocupaba altos cargos en el ejército. La clase de los hombres libres (macehuallis), que era la más numerosa, incluía comerciantes (pochtecas) y artesanos de todo tipo. A lado de estos existían los mayeques, trabajadores del campo con parecidas situaciones a los siervos de la gleba de la Edad Media de Europa. Los esclavos (tlacolli) constituían el último escalón de la sociedad. La sociedad Azteca tenía su economía basada en la agricultura. El calpulli distribuía la tierra entre sus clanes, y estos las repartían entre sus miembros reservando una parte para jefes y sacerdotes. El principal cultivo era el maíz. El matrimonio era obligatorio y monógamo, y el adulterio era castigado. Los aztecas destacaron en las matemáticas, la astronomía y la arquitectura. Desconocían la escultura silábica y fonética, pero usaron los ideogramas. Utilizaron también el calendario, compuesto de un año de 18 meses de 20 días, más otros cinco complementarios.
 
 


  • Religión
La religión de los aztecas está íntimamente vinculada a los diversos aspectos de su vida cotidiana: fiestas, ayunos y otras prácticas formaban parte de de la existencia de los aztecas. El sacerdote desempeñaba un papel importante en las costumbres de este pueblo, que vivía en el temor de sus dioses. Se creía en la existencia del cielo, identificado con el Sol. A él iban los que cumplían fielmente sus deberes, en especial los caídos en combate y los inmolados en sacrificio. El panteón de dioses aztecas era complejo, en gran parte procedente de otros pueblos. Entre sus dioses destacaban Quetzalcóatl, dios de la civilización, de origen tolteca, y Huitzilopochtli, sangrienta divinidad de la guerra, tutelar de Tenochtitlán. En honor suyo y del dios Xipe se efectuaban sacrificios humanos, necesarios según los aztecas para mantener el orden cósmico.



  • Arte
Cuando los españoles penetraron en el altiplano de México se encontraron con un pueblo, el azteca o mexica, de cultura muy evolucionada; cultura que en gran parte era fruto de la asimilación de elementos creados por otros pueblos contemporáneos (como los mixtecas), o anteriores a ellos (olmecas, teotihuacanos, mayas y toltecas). El arte azteca es buena prueba de esa facultad asimiladora, puesto que a la herencia del pasado supieron infundirle caracteres propios, como la monumentalidad y la fuerza expresiva.



  • Arquitectura
La arquitectura azteca es conocida hasta hace unas décadas por las descripciones de algunos cronistas españoles, que hablaban con admiración de la gran capital mexica, la ciudad de Tenochtitlán, y especialmente de su gran teocali o teocalli (templo mayor). Destruida la ciudad y su templo para levantar sobre sus ruinas progresivamente la actual ciudad de México, nunca se pudo comprobar la veracidad de aquellos relatos. Tan solo se conocía la arquitectura azteca por algunos templos emplazados en lugares bastantes alejados de la metrópoli, como el templo-pirámide de Tenayuca, bastante bien conservado; el de Tlatelolco; el llamado "castillo" de Teayo (en Veracruz), y sobre todo el santuario rupestre de Malinalco, y el templo circular de Calixtahuaca.

El gran teocalli, o Templo Mayor de Tenochtitlán. En 1972, en el transcurso de las obras para la construcción del metro en la ciudad de México, en las proximidades del Zócalo se realizaron numerosos e importantes hallazgos de objetos hechos por los aztecas, que alertaron a las autoridades mexicanas de la necesidad de realizar una rigurosa campaña de prospección y excavaciones. En 1978 se iniciaron las obras que llevaron al hallazgo y estudio del Templo Mayor de Tenochtitlán.  Se pudo comprobar entonces la veracidad de los cronistas.  Como ellos decían, se trata de una enorme pirámide escalonada, con dos cuerpos y dos escalinatas que conducían a la plataforma superior coronada por dos templos gemelos, uno dedicada a la divinidad de la lluvia y a las aguas corrientes, Tláloc, y otro a la divinidad del sol y la guerra, el terrible Huitzilopochtli.  Pero las excavaciones revelaron lo que los cronistas no pudieron ver; debajo del gran templo había otras construcciones anteriores, con las mismas características, pero de tamaño decreciente, según la costumbre de otras culturas Mesoamericanas de construir nuevos templos  que recubrían totalmente las anteriores construcciones (templo-pirámide de los mayas, como los de Uxmal o Chichén Itzá).  Así, aunque los santuarios anteriores del gran templo fueron destruidos por los españoles, se han podido recuperar los templos interiores, diferentes dependencias, esculturas decorativas y un sinnúmero de ofrendas de épocas y procedencias diversas que se conservan en el museo del Templo Mayor.






  • Escultura
La escultura de los aztecas se caracteriza por un realismo a veces sobrecogedor (diosa Coatlicue), la perfección de la talla de las enormes piedras duras (granito, pórfido, alabastro, cristal de roca) con utensilios también de piedra (desconocían el hierro), y la extraordinaria fuerza de sus grandiosas creaciones , como el calendario azteca, o Piedra del Sol, de 3,60 m de diámetro; la Piedra de Tizoc, de 2,60 m de diámetro, o el recipiente en forma de jaguar, para colocar los corazones de los sacrificados, el Ocelotl-Cuauhxicalli.






  • Pintura, cerámica y orfebrería
La costumbre azteca de de realizar traslados forzosos de poblaciones sometidas, para que trabajasen en su beneficio, llevó a Tenochtitlán a numerosos grupos de artistas y artesanos mixtecas, especialmente ceramistas, orfebres, expertos en el arte del engarce de plumas de pájaros exóticos y en la pintura de códices; así pues, aquellos productos que suelen ser atribuidos a los aztecas, corresponden en realidad a los artesanos mixtecas.




 
 
Obras consultadas:
 
s/A (2004) LA ENCICLOPEDIA volumen 2 , Madrid, Ed. Salvat, pp. 800